Vamos de excursión
De carreras de karts, rutas a caballo, ovejas hartas de posar para ejecutivos y todo lo que cabe en un post-it
A lo largo de los años, he participado en todo tipo de offsites. Un offsite es, básicamente, una excursión con tus compañeros de oficina. Lo que pasa es que, si lo llamamos excursión, suena peor y parece que estamos perdiendo el tiempo.
Puede ser algo tan sencillo como una reunión de equipo en un sitio diferente, un día que pasas ayudando a una ONG o hasta una fiesta en un barco. Si es un offsite, es estratégico.
En realidad, un offsite bien preparado es una de las mejores inversiones que puede hacer una empresa para reforzar su equipo. Es una buena ocasión para descubrir que Mamen, la de finanzas, es una diosa del karaoke. O que el becario, al que sacas veinte años y con quien crees no tener nada en común, resulta ser un tipo increíble. Y ese tipo de cosas, aparentemente irrelevantes, nos ayudan a conectar y a trabajar mejor.
Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención de los offsites a los que he asistido en empresas tecnológicas como Netflix o Twitter. Muchos consisten en coger a un grupo de nerds de oficina, soltarnos en mitad de la naturaleza y dejar en evidencia lo inútiles que somos. No sé si como cura de humildad, terapia de choque o simple morbo corporativo.
Yo, que no sería capaz de sobrevivir más de media hora en un bosque, he hecho varias rutas a caballo, he explorado cuevas, plantado árboles, pastoreado ovejas, ordeñado vacas... y todo en horario laboral.
Imagina por un momento ser pastor, estar tan tranquilo cuidando tus ovejas y que alguien te proponga que una panda de pijos venga a jugar con ellas. La idea es que se sientan especiales y rurales imitando tu trabajo durante un par de horas, se hagan muchas fotos y se echen unas risas.
Y las pobres ovejas… por si no es poca desgracia que su lana acabe en la repisa de un Bershka, tendrán que pasar un martes posando para los ejecutivos de una multinacional.
No sé si a alguien se le ha ocurrido plantear excursiones para los trabajadores del campo, que consistan en meterlos ocho horas en un coworking de Azca, para que se hagan más amigos. Igual hay un negocio ahí…
Todo lo que cabe en un post-it
Hace un año, participé en un offsite de SkyShowtime. Raquel, la jefa de la oficina de España y Portugal, había preparado una excursión de un día entero: hicimos ejercicios de relajación, fuimos a correr en karts, comimos juntos, brindamos por los éxitos del equipo y compartimos anécdotas para conocernos un poco más.
Raquel es una líder optimista y tiene una energía contagiosa, de esas que hacen que un offsite se sienta como algo que quieres vivir, no como algo que toca hacer. La verdad es que lo pasé en grande.
De todo lo que hicimos aquel día, hubo un ejercicio que me gustó especialmente: los post-its. Cada uno de nosotros llevaba una cartulina a la espalda y en la mano tenía un rotulador y un bloc de post-its.
Si veías a alguien con la cartulina más vacía, escribías una nota buena sobre esa persona, te acercabas y se la pegabas, sin firmar. Intercambiabas un par de sonrisas y a por el siguiente.
Algunas notas eran sólo una palabra, como “valiente” o “sincero”, para que esa persona supiera que así es como la ves. Otras eran un poco más personales, cosas que en una oficina casi nadie dice en voz alta, porque siempre hay un deadline o una reunión de planning que nos distrae de lo realmente importante.
Tengo una que dice “gracias por escucharme siempre”.
Otra que dice “te admiro”.
No sé quién las escribió, pero no importa demasiado.
Tras compartir con el grupo los mensajes que más nos habían sorprendido o emocionado, todos volvimos a casa con la autoestima un poco más alta. A veces, el reconocimiento más sincero no está en tu performance review, sino en un papelito de siete por siete.
Un año después, ya no trabajo allí, pero guardo un puñado de notas de colores para recordar lo mejor de aquella etapa. Y me gusta saber que algunos de mis compañeros tienen un post-it de mi parte, que pueden mirar si el día amanece un poco más nublado de lo normal.
¡Feliz verano!
💛












